"Siento que Dios me llama para hacer el bien en la tierra"

P. Usera

Casa Fundacional-Toro
Lugares Userianos

mapapuertorico.En su acción apostólica, recorrió los campos de Puerto Rico y los barrios de la capital. Conoció la realidad del pueblo antillano y quedó impresionado, como él mismo afirma, por el contraste entre el grado de cultura de las clases altas o medianamente acomodadas, y la ignorancia profunda de las clases pobres, fueran blancos o de color, libres o esclavos.

Para responder a esta necesidad fundó la Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso. Su intención era fundar escuelas para la enseñanza de religión, leer, escribir y contar y las primeras reglas de Aritmética. Proporcionaría, además, un oficio a todos los niños pobres de ambos sexos y clases. Se daba alimento y ropa a los necesitados, para que no dejaran de frecuentar la institución quienes no tuvieran otros medios. Para llevar esta obra fundó la Junta de Damas de S. Ildefonso, integrada por señoras seglares que se comprometían a respaldarla con su aportación económica y trabajo voluntario.

Congregación de hermanas del Amor de Dios.- Pronto comprendió que la misión de la Casa de Caridad y Oficios necesitaba ser llevada por personas entregadas totalmente a la misión. Como él mismo dirá: "semejante enseñanza sólo puede ser desempeñada con toda perfección por personas cuya profesión no sea otra que ejercer la caridad, enseñando a las niñas pobres". Con este fin llegó a España en el 1860.

La dificultad de encontrar las religiosas que buscaba le llevó a la idea de fundar una congregación que tuviera como fin inmediato "preparar maestras para las Antillas" y como fin específico "la enseñanza donde sea necesario".

En el 1864 funda en Toro (Zamora, España) la Congregación de Hermanas del Amor de Dios cuyo carisma consiste en "encarnar el Amor de Dios en la vida, de modo que cada hermana llegue a ser una manifestación permanente del Amor gratuito de Dios a los hombres". Se dedicará especialmente a la educación de la niñez y juventud dondequiera que se crea necesario.

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Apóstol de las Antillas

 

El 15 de septiembre se celebró, en la Catedral de La Habana , la apertura del bicentenario del nacimiento del venerable padre Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, sacerdote madrileño que dedicó los últimos 43 años de su vida a las Antillas, ejerciendo un continuo apostolado de caridad y amor al prójimo, desde distintas áreas de acción. Abordaremos algunas de ellas en otro momento. Hoy sólo queremos ofrecer algunas pinceladas de su perfil biográficoNació en Madrid el 15 de septiembre de 1810. en el seno de una familia profundamente creyente. Fueron sus padres don Marcelo Usera, director de la Real Academia Greco-Latina de Madrid, profesor de lenguas clásicas, con amplia formación teológica; y su madre, doña Bernarda Alarcón, ilustre dama y esmerada educadora de su numerosa prole. Algunos de sus hermanos destacaron por su amplia cultura y competencia profesional.Sintió la vocación religiosa a la temprana edad de 13 años. Vistió el hábito en el Monasterio cisterciense de Osera, provincia de Orense, el 3 de marzo de 1824 y profesó un año después. Cursó con gran éxito los estudios de Letras, Filosofía y Teología, y se dedicó con especial empeño al conocimiento de las lenguas clásicas. El 20 de septiembre de 1834, dos meses después del

“degüello de frailes”, en Madrid, recibió la ordenación sacerdotal en Uclés, Cuenca. Poco después, por decreto gubernamental del 25 de julio de 1835, se cerraron los monasterios, en España. A partir de ese momento vivió como monje exclaustrado, en rigurosa observancia monacal, de pobreza evangélica y de ardor apostólico.sanildefonsoSu vida tiene que ser contemplada desde el marco histórico-político-social del agitado siglo xix que afrontó con la serenidad del que tiene a Dios como único absoluto y, a impulso de su amor, sabrá dar a los hombres de su tiempo, en cada momento y circunstancia, la respuesta adecuada, convirtiéndose en apóstol, misionero, y educador, sin dejar de ser contemplativo.Permaneció cinco años, como párroco rural, en la cercanía de su monasterio. Como este permanecía obligatoriamene cerrado, regresó a Madrid donde desarrolló una intensa actividad apostólica, literaria y humanitaria. Enseñaba Griego en la Universidad Central cuando la llegada a Madrid de dos negros crumanos cambió su destino. Puestos bajo su dirección, el profesor se convertía en discípulo de sus alumnos para aprender de ellos su idioma, mientras les enseñaba el castellano y los preparaba para el Bautismo. Impulsado por la caridad de Cristo se ofreció para las misiones del golfo de Guinea. El 24 de diciembre de 1845, desembarcaban, en Fernando Poo, hoy Bioko, los dos primeros misioneros católicos de la Isla : Jerónimo Usera y Juan del Cerro.Habiendo enfermado gravemente, regresó a España. Restablecida su salud, fijó su mirada en las Antillas, muy necesitadas de clero y de sacerdotes. El 11 de noviembre de 1848, tomaba posesión de su primer beneficio eclesiástico en la Catedral de Santiago de Cuba, ascendiendo poco después a Gobernador Eclesiástico y Rector del Seminario cuyo Plan de estudios reformó. También el Gobierno Provincial le nombró Vocal de la Comisión de Instrucción Primaria.En 1853 fue transferido para Puerto Rico donde ejerció varios cargos eclesiásticos. Aquí inició su acción pedagógico-social con la fundación de la Casa de Caridad y Oficios de San Ildefonso. Fue igualmente notable su acción humanitaria, atendiendo a los esclavos liberados.En 1864 se dirigió a España para fundar la Congregación de Hermanas del Amor de Dios, para la educación de la infancia y la juventud femeninas. Ese mismo año pasó a Deán de la Catedral de La Habana , en Cuba, donde falleció el 17 de mayo de 1891.Gobernador solícito, profesor sabio y recto, sacerdote santo, amigo del progreso y de la ciencia, protector del pueblo, defensor de los esclavos y oprimidos, benefactor del pobre, del enfermo y del abandonado, son algunos de los rasgos característicos del venerable Padre Usera.Lleno de méritos ante Dios y ante los hombres, murió pobre y humilde como siempre había vivido. Sus contemporáneos nos dejaron numerosos testimonios de su fama de virtud, bondad y ciencia.Sor Teresa Vaz

 

 

 

Fundación 1.864

Venerable Jerónimo Usera

Venerable Sor Rocío