AGENTES DE EVANGELIZACIÓN
La Misión "Amor de Dios", como misión eclesial,
es compartida por hermanas y seglares, ofreciendo cada uno la riqueza
específica de su vocación en la construcción del Reino.
Los agentes de la misión compartida "Amor de Dios"
estamos llamados a formar una comunidad-misión que anime la vida y el
compromiso evangelizador, proporcione una formación adecuada a sus miembros,
fomente la comunión, la integración, y facilite la corresponsabilidad,
participación y el trabajo en equipo para que sea una comunidad testigo del
Evangelio.
EDUCAMOS EN, POR Y PARA EL AMOR
La gran tradición educativa y la buena pedagogía del
Centro, impartida desde la atención y el cariño, el respeto y la cercanía,
juntamente con la exigencia, comprensión e interés por el alumno son aspectos
muy valorados por las familias, lo que les lleva a escoger el "Amor de
Dios" para la educación integral y armónica de sus hijos.
Nos esforzamos por educar evangelizando y evangelizar
educando.
La ”pedagogía del amor” da forma a toda la misión
evangelizadora de en la Congregación. “Educar es nuestra forma de amar”.
Esta pedagogía del amor actualiza la pedagogía de Dios con
su pueblo y la pedagogía de Jesús que encarna el amor de Dios en el mundo.
Como componente principal de esta pedagogía, el amor da un estilo peculiar a
nuestra acción. Un ambiente sencillo, alegre, acogedor y llano facilita la
convivencia y el sentido de familia; gestos concretos de respeto, sencillez,
ternura, comprensión, estímulo, cercanía y misericordia; relaciones
interpersonales abiertas y sanas que posibilitan la madurez afectiva de la
persona; y el testimonio personal y comunitario de los evangelizadores, son
elementos que se combinan con los demás aspectos de la formación integral de
la persona y permiten que ésta se desarrolle libre de toda presión contraria a
la dignidad humana, como quería el Fundador.
¿PARA QUÉ EDUCAMOS?
Educamos para despertar y estimular el desarrollo integral de
la persona mediante el crecimiento armónico y progresivo de sus facultades y de
todas sus dimensiones: individual, social y religiosa.
Integradas en la misión de la Iglesia, sentimos la exigencia
de la educación a la fe: que la persona viva conscientemente como hija de Dios
que acoge, encarna y manifiesta su amor gratuito.
Nuestro objetivo final es conformar en cada persona el hombre
integral, entendido según el pensamiento humanista cristiano, que tiene como
supremo modelo y horizonte de utopía a Jesucristo.
El acercamiento progresivo a las fuentes y medios de cultura
y un conocimiento cada vez más profundo de la fe, facilita el diálogo con el
mundo contemporáneo y ayuda a realizar la síntesis fe-cultura. De ese modo
formamos: